Historias de una callecida de un barrio de Lanús

Stella Maris Linardi  desea llegar a grandes y niños con cuentos y narraciones para mostrar como era su niñez y la de sus amigos, las costumbres y el hacer cotidiano en la década de los 60. Quiere que este pequeño libro reuna a aquellos con los que una vez compartió juegos y sueños una excusa para volar hacia el pasado feliz tan sólo por un instante y luego seguir el camino que resta.

Fragmento - ¿A que jugamos?

-Sí.
-Llamá a las otras chicas.
-Se hicieron las cinco, ¿A que jugamos hoy?
-Dale juguemos a las figu.
-No, mejor a las visitas, traé las muñecas.
-Yo quiero a la rayuela, dale vamos a mi puerta, a mi no me dicen nada.
-¿Y si hacemos la ronda, “la farolera tropezó y en la calle se cayó…”?
-Mejor juguemos a las estatuas…
-Llueve, ¿Qué te parece si bordamos o le hacemos un vestido a la muñeca?
-Los chicos quieren que juguemos con ellos al hoyo pelota o al vigilante y ladrón, dale vení.
-No quieren venir todos los chicos, algunos jugarán balero y otros a la bolita. Mi hermano se
compró un trompo y quiere aprender a jugar.
-Inventemos algo nuevo, ¿Qué les parece?, puede ser más divertido o pongamos alguna moneda
y compremos alguna golosina.
-Terminamos por hoy. Ya empieza Tarzán, me voy! Ayer lo estaban por llevar a una cueva.
‘A mi me gusta Sandokán y los Pérez García y el Relámpago al medio día.
-Mejor vamos al cine, dan tres de Lolita Torres, dale a lo mejor la besan.
-A mi me gusta Luis Sandrini.
-A mi Carlos Cores con esos uniformes me encanta o Hugo del Carril con esa voz…
-Chau, me voy.
-Chau…
-Che, no importa para qué, pero vení a buscarme, quiero jugar. No te olvides.